Hubo un tiempo en que los incas cruzaban abismos con puentes tejidos a mano. Hoy, casi todos han desaparecido.
Pero uno sigue en pie.
Suspendido sobre el río Apurímac, en Cusco, este puente de cuerda no sobrevive porque sus fibras sean eternas, sino porque cuatro comunidades quechuas aún conservan el conocimiento y el compromiso de preservar su herencia cultural.
En este blog, te invitamos a sumergirte en la grandeza de una tradición que desafía el paso del tiempo y maravillarte con la grandeza del Puente Q’eswachaka.
Atrévete a cruzar una historia que todavía se teje sobre el río Apurímac.
Tabla de contenidos
- ¿Qué es Q’eswachaka?
- ¿Por qué es tan importante este puente?
- ¿Dónde está el puente Q’eswachaka?
- ¿Cómo se construye el puente Q’eswachaka?
- ¿Cómo llegar al puente Q’eswachaka desde Cusco?
- Altitud, dificultad y condiciones de viaje
- ¿Qué llevar para tu viaje?
- Consejos para visitar Q’eswachaca
- Historia del puente Q’eswachaka
- Curiosidades sobre el Puente Q’eswachaka
- Preguntas Frecuentes
- El último puente Inca de Cusco te espera
¿Qué es Q’eswachaka?
Q’eswachaka, el último puente inca, es un magnífico puente de cuerdas tejido con fibras vegetales que se alza majestuosamente sobre el río Apurímac. Es mucho más que una simple estructura: es un vínculo vivo con la grandeza de los incas y una tradición arraigada que ha perdurado durante más de 600 años.
Más que ser un simple medio para cruzar el río, el Puente Q’eswachaka tiene un significado profundo para las comunidades de la zona. Es un símbolo tangible de sus tradiciones ancestrales, una conexión con el pasado glorioso de los incas y una fuente de orgullo comunitario.
¿Qué significa Q’eswachaka?
«Q’eswachaka» es una palabra que proviene del idioma quechua, la lengua local, y se compone de dos partes: “Q’eswa o Qiswa”, que significa “cuerda” o “soga de fibra vegetal”, y “Chaka”, que significa “puente”. Por lo tanto, “Q’eswachaka” se traduce como “puente de cuerdas” o “puente colgante”.
El resultado es un prodigio de ingeniería tradicional de 28 metros de largo y 1,2 metros de ancho, que se levanta como un testamento vivo de la habilidad, la organización y la sabiduría de sus antepasados. De hecho, se le reconoce como el último puente inca que sigue renovándose hasta la actualidad, lo que lo convierte en un tesoro invaluable tanto para las comunidades locales como para los visitantes curiosos.


¿Por qué es tan importante este puente?
Durante la época incaica, existía una extensa red de caminos que conectaba todo el imperio. Esta red era conocida como el Qhapaq Ñan, que en español puede entenderse como “camino principal” o “camino real” que atravesaba montañas, ríos y profundas quebradas.
Para superar estos desafíos de la geografía andina, los incas en su apogeo construyeron alrededor de 200 puentes colgantes hechos con fibras vegetales, capaces de unir rutas esenciales para el tránsito de personas, caravanas de llamas y hasta del ejército inca, por lo que debían ser estructuras resistentes, flexibles y capaces de soportar un peso considerable.
Con el paso del tiempo, la mayoría de estos puentes desaparecieron. Sin embargo, Q’eswachaka sigue en pie como uno de los últimos testimonios de esta extraordinaria ingeniería. Su renovación anual mantiene vivo el principio del ayni, el trabajo colectivo y la reciprocidad que fueron esenciales en el mundo andino.
¿Por qué Q’eswachaka es considerado el último puente inca?
Q’eswachaka es considerado el último puente inca porque la mayoría de los antiguos puentes de cuerda incas desaparecieron cuando dejaron de renovarse o fueron reemplazados por puentes modernos.
Aunque sus fibras cambian en cada renovación, su verdadero valor no está en conservar las mismas cuerdas de hace 500 años, sino en mantener vivo el conocimiento que lo hace posible: el tejido, los rituales, la organización comunal y la memoria transmitida de generación en generación.
De hecho, la UNESCO no reconoce únicamente el puente como una estructura física, sino los conocimientos, técnicas y rituales vinculados a su renovación anual. Para las comunidades de Huinchiri, Chaupibanda, Choccayhua y Ccollana Quehue, este proceso no solo permite conservar una vía de paso, sino también fortalecer sus vínculos sociales, reafirmar su identidad y honrar la memoria de sus antepasados.
Q’eswachaka no destaca por su tamaño, sino por algo mucho más valioso: es el último puente donde el conocimiento ancestral inca sigue vivo.
¿Dónde está el puente Q’eswachaka?
El Puente de Q’eswachaka se encuentra al sur de la región de Cusco, específicamente en la provincia de Canas, distrito de Quehue. Está suspendido sobre el río Apurímac, a más de 3,700 metros (12, 139 pies) sobre el nivel del mar, en un entorno rural, rodeado de montañas y comunidades quechuas que conservan vivas sus tradiciones ancestrales.
Llegar hasta este puente Inca desde Cusco toma alrededor de 4 horas. Aunque el viaje es largo, las vistas son impresionantes y harán que valga la pena.
| Ubicación | Quehue, Canas, Cusco |
| Río | Río Apurímac |
| Distancia desde Cusco | Alrededor de 4 horas en vehículo |
| Tipo de viaje | Full day, tour cultural |
| Ideal para | Cultura, historia, fotografía, tradiciones locales |
| Horario de atención | Desde 07:00 am hasta las 04:00 pm |
| Ingreso | S/ 20 extranjeros / S/ 10 nacionales |


¿Cómo se construye el puente Q’eswachaka?
Cada mes de junio, las comunidades de Huinchiri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Choccayhua se reúnen durante cuatro días para renovar el Puente de Q’eswachaka. Durante los tres primeros días, trabajan en la reconstrucción del puente; el último día, celebran en comunidad una vez que la obra está terminada.
Antes de iniciar la renovación, las comunidades preparan la q’oya, la fibra vegetal que dará origen a las cuerdas. Esta planta crece en zonas altas y húmedas de los Andes, y pertenece a la misma familia que el ichu, un pasto típico de las alturas andinas. Gracias a su resistencia y flexibilidad, la q’oya es ideal para elaborar las cuerdas que sostendrán el puente.
Después de ser cortada, la q’oya se selecciona cuidadosamente y se tiende al sol para su secado durante una semana. Al día siguiente, los manojos de paja son machacados con piedras y remojados en agua por un corto tiempo. Gracias a este proceso, la fibra adquiere la flexibilidad necesaria para ser manipulada sin perder su resistencia. Una vez lista, la q’oya es trasladada al punto de reunión de las comunidades.
A continuación, te explicamos cómo se desarrolla este ritual día por día.
Día 1: El permiso de los Apus y Apus Tinkiya Apaykuy
El primer día inicia al amanecer, al pie del Puente Q’eswachaka, con una ceremonia sagrada de ofrenda al Apu Quinsallallawi, espíritu protector de las montañas. Tal como lo hacían los antepasados, las comunidades piden permiso a los Apus, montañas sagradas consideradas divinidades protectoras y fuente de energía, para que la reconstrucción del puente sea exitosa y se mantenga firme hasta el próximo año.
Después de la ceremonia, se realiza el acopio de la q’oya. Es decir, se reúne todo el material vegetal preparado por las familias para iniciar el trenzado de las sogas.
En esta etapa, las mujeres de cada familia cumplen una tarea fundamental: elaborar una larga soga de aproximadamente 30 metros, llamada q’eswa con la q’oya recolectada. Estas sogas serán reunidas y trenzadas para formar las seis partes principales del nuevo puente: cuatro duros, que sostienen la base, y dos brazos, también conocidos como makis, que funcionan como pasamanos o barandillas.


Día 2: La despedida del viejo puente y el chaka chutay
El segundo día, las autoridades comunales y los ingenieros andinos se reúnen para iniciar el tendido de las grandes sogas (q’eswas). En esta etapa, se extienden los cuatro duros y los dos brazos que sostendrán la estructura principal del nuevo puente.
Durante esta jornada también participan los tornilleros, comuneros encargados de amarrar los duros a la base del puente en cada extremo. Aunque su nombre puede recordar a los tornillos modernos, su labor consiste en realizar nudos firmes y amarres tradicionales que aseguran la estructura principal.
Después del extendido se realiza el desmontaje del puente anterior. Para cortar algunas sogas, los comuneros utilizan piedras, tal como se hacía en tiempos ancestrales. Luego con mucho cuidado, retiran las cuerdas y las secciones de madera que formaban parte del puente viejo.
Este día también se conoce como chaka chutay. En quechua, chutay hace referencia a la acción de jalar o tensar, por eso este momento está relacionado con el tendido, ajuste y tensión de las grandes sogas que darán soporte al nuevo puente.
Día 3: El tejido del nuevo puente y el chaka away
El tercer día es el momento más intenso y emocionante de la renovación. Esta jornada se conoce como chaka away, que hace referencia al tejido del puente.
Dos artesanos especialistas, conocidos como chakaruwak, se ubican en ambos extremos del puente y comienzan a tejer la estructura suspendidos sobre el caudaloso río Apurímac. Poco a poco avanzan desde los extremos hasta encontrarse en la parte central del puente.
Durante este proceso, colocan y entrelazan las sogas que forman la base y las barandillas. Luego se asegura el piso del puente, un trabajo que consiste en fijar los duros con los kayapos, bastones de madera que ayudan a darle estabilidad a la estructura.
El piso se elabora con ramas de chillka, una planta andina que los comuneros de Chaupibanda llevan para esta labor. Actualmente, también se refuerza con cuero de vaca, ya que el puente recibe más visitantes y necesita una mayor resistencia. Antiguamente, el piso se hacía principalmente con q’oya, pero con el tiempo se incorporaron estos materiales para mejorar su durabilidad.
Este trabajo exige un profundo conocimiento de las técnicas tradicionales transmitidas de generación en generación. Cada nudo y cada trenza no solo unen fibras naturales, sino también siglos de historia viva.


Día 4: El festival del Puente Q’eswachaka
El cuarto día se realizan los últimos ajustes y las pruebas necesarias para asegurar que el puente esté listo para su uso. Una vez terminado, los líderes de las comunidades cruzan el puente como símbolo de confianza, unión y continuidad.
Después de completar la renovación, las comunidades celebran con comida, música y el festival folclórico de Q’eswachaka, que incluye un concurso de danzas regionales. Esta celebración marca el cierre de los cuatro días de trabajo y reconoce el esfuerzo colectivo de las comunidades participantes.
La renovación del Puente Q’eswachaka no es solo una obra física o técnica. También es una expresión viva de organización comunitaria, sabiduría ancestral e identidad cultural andina.
En 2013, la UNESCO inscribió los conocimientos, las técnicas y los rituales relacionados con la renovación anual del Puente Q’eswachaka en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

¿Cómo llegar al puente Q’eswachaka desde Cusco?
Llegar al Puente Q’eswachaka desde Cusco toma alrededor de 4 horas por carretera. Aunque el viaje es largo, el recorrido permite conocer paisajes andinos, pueblos rurales y zonas poco exploradas del sur de Cusco. Puedes llegar por tu cuenta, en taxi privado o con una agencia de turismo.
Por tu cuenta
Esta opción es un poco más complicada, pero muchos viajeros la eligen por la libertad que ofrece. Debes tener en cuenta que no existe transporte público directo desde Cusco hasta el puente, por lo que tendrás que hacer varios tramos.
Primero, desde tu hotel, toma un taxi o transporte local hacia el terminal Los Rápidos, ubicado en la avenida Huayruropata 1703, en Cusco. Allí encontrarás buses con dirección a Sicuani. Antes de comprar tu boleto, consulta si pueden dejarte en Combapata, ya que este pueblo se encuentra antes de llegar a Sicuani.
Al subir al bus, recuerda indicarle nuevamente al conductor que bajarás en Combapata para evitar confusiones durante el trayecto. Este primer tramo suele tomar entre 2 horas y 2 horas y media.
Tip viajero: El precio puede variar según la temporada, las paradas y algunos eventos locales. Como referencia, el pasaje puede costar alrededor de S/ 15 (5 USD), aunque en fechas festivas o de alta demanda puede llegar hasta S/ 30 (9 USD).
Una vez en Combapata, busca el paradero o terminal de colectivos hacia el poblado de Quehue. Este segundo viaje toma aproximadamente 1 hora y 20 minutos. Al llegar a Quehue, encontrarás movilidades locales que pueden llevarte hasta el Puente Q’eswachaka en unos 15 minutos.
Desde Combapata también puedes encontrar movilidades directas hacia el Puente Q’eswachaka, aunque no tienen salidas recurrentes. Si encuentras una movilidad disponible, confirma el precio antes de subir y si el servicio incluye espera para el retorno.
Como referencia, el costo grupal puede bordear entre S/ 100 (30 USD) y S/ 120 (35 USD) por movilidad para un grupo de hasta 4 personas.
En taxi privado
Viajar en taxi privado puede ser más cómodo, pero también requiere mayor organización. Lo más recomendable es pedir una referencia en tu hotel u hostal, ya que suelen conocer conductores de confianza que manejan bien esta ruta.
El viaje desde Cusco hasta la zona donde se encuentra el puente toma alrededor de 4 horas por carretera. Una vez allí, podrás cruzar el puente colgante, disfrutar del paisaje, tomar fotos y vivir la experiencia con más calma.
Te recomendamos llevar tu propia comida, especialmente si tienes alguna alergia o sigues una dieta especial, ya que la oferta local puede ser limitada y bastante básica.
¿Y, Para el regreso?, acuerda desde el inicio que el conductor te espere y te lleve de vuelta a Cusco. Por este servicio de día completo, el costo suele estar entre S/ 300 (89 USD) y S/ 350 (USD), aunque puede variar según la temporada y la negociación.
Con una agencia
Viajar con una agencia de turismo es la opción más práctica para visitar Q’eswachaka, especialmente si quieres evitar complicaciones logísticas. El último puente Inca de Q’eswachaka está bastante alejado de Cusco y, al no existir transporte público directo. Contratar un taxi privado puede ser costoso, y organizarlo por cuenta propia requiere tiempo y planificación.
Al elegir una agencia, te olvidas de los detalles logísticos: el transporte, la comida y las entradas al lugar están incluidos. Además, contarás con un guía profesional que te explicará la historia y el significado del puente, y estará pendiente de tu seguridad durante todo el recorrido.
Salkantay Trekking ofrece un tour de un día al puente Q’eswachaka que incluye todo esto. Pero no solo visitarás el puente: en el camino también harás paradas en cuatro impresionantes lagunas turquesas y Surimana, la casa natal de Túpac Amaru II, líder andino que encabezó una de las rebeliones indígenas más importantes contra la colonia española.
Es una experiencia completa, cultural y natural, ideal para quienes quieren explorar el corazón de los Andes sin preocuparse por la logística.
Altitud, dificultad y condiciones de viaje
El Puente Q’eswachaka se encuentra a más de 3,700 metros sobre el nivel del mar, es decir, unos 300 metros (984.25 pies) más alto que la ciudad de Cusco. Por esta razón, algunos viajeros pueden sentir los efectos de la altitud, como cansancio, dolor de cabeza o falta de aire, especialmente si no están bien aclimatados.
La visita no requiere una caminata larga ni exigente, por lo que se considera una experiencia de dificultad fácil. En general, es apta para familias, adultos y viajeros que buscan una experiencia cultural sin realizar un trekking intenso.
¿Hay alojamientos cerca del Puente Q’eswachaka?
Sí, existen alojamientos en la zona, pero no son hoteles turísticos modernos ni cuentan necesariamente con plataformas de reserva en línea. Durante la semana de renovación del puente, algunas familias locales suelen acondicionar sus hogares para recibir visitantes.
Estos hospedajes son sencillos y familiares, ideales para quienes desean vivir una experiencia más cercana con la comunidad. Sin embargo, la disponibilidad puede variar, por lo que si deseas pasar la noche en la zona, lo mejor es consultar al llegar o coordinar con anticipación mediante una agencia o contacto local confiable.
Clima en Q’eswachaka
El clima en Q’eswachaka suele ser frío por la mañana y durante la noche, especialmente por su ubicación en una zona altoandina. Las temperaturas pueden variar entre los 8.6 °C (47.5 °F) durante la noche y los 22 °C (71.6 °F) durante el día, cuando el sol suele sentirse con más intensidad.
¿Cuál es la mejor época para visitar Q’eswachaka?
La mejor época para visitar Q’eswachaka es en junio, especialmente durante la segunda semana del mes, cuando se realiza la renovación anual del puente. En estas fechas, los visitantes pueden ver el proceso en vivo y, en algunos casos, participar en ciertas actividades permitidas por las comunidades.
Sin embargo, ten en cuenta que junio puede ser bastante frío en esta zona de Cusco. Durante las mañanas y noches, la sensación térmica puede ser muy baja e incluso acercarse a los 0 °C (32 °F) en días especialmente fríos. Durante el día, el sol puede elevar la temperatura hasta los 22 °C (71.6 °F).

¿Qué llevar para tu viaje?
Para visitar el Puente Q’eswachaka, te recomendamos llevar:
- Ropa de abrigo en capas: por la mañana y la noche puede hacer mucho frío, mientras que al mediodía el sol puede sentirse bastante fuerte.
- Protector solar, lentes de sol y gorra o sombrero: el sol en zonas altoandinas puede ser muy intenso durante el día.
- Agua o bebidas hidratantes: la altura y el sol pueden hacer que te canses más rápido.
- Snacks o comida adicional: especialmente si eres vegetariano, tienes alguna alergia o sigues una dieta especial.
- Cámara fotográfica: para retratar tu paso por este mítico puente inca
- Calzado cómodo: evita tacones o zapatos poco estables, ya que pueden dificultar el cruce del puente o engancharse en el piso de la estructura.
- Documento de identidad: puede ser necesario durante el viaje o en algunos controles locales.
- Dinero en efectivo en denominaciones pequeñas: los pobladores y negocios locales no siempre aceptan tarjetas de crédito.
- Productos personales para la altura: si eres sensible al mal de altura, lleva lo que normalmente usas para sentirte mejor, como agua de azahar, alcohol medicinal o caramelos de coca.
Consejos para visitar Q’eswachaca
Antes de visitar el Puente Q’eswachaka, ten en cuenta estas recomendaciones:
- Sal temprano desde Cusco: especialmente si quieres ver la renovación del puente, ya que las actividades comienzan durante las primeras horas del día.
- Respeta la ceremonia y a las comunidades: recuerda que no es solo un atractivo turístico, sino una tradición viva con profundo valor cultural.
- No interrumpas los rituales por una foto: observa con respeto, pide permiso cuando sea necesario y evita invadir los espacios ceremoniales.
- Viaja con un guía: así podrás entender mejor la historia del puente, el significado de cada ritual y el papel de las comunidades que participan en la renovación.
- Aclimátate antes de la visita: el puente se encuentra a más de 3,700 m s. n. M. (12,139 pies), por lo que podrías sentir los efectos de la altura si no estás bien adaptado.
- Quédate el cuarto dia de renovación: si disfrutas de la danzas y representaciones culturales este día esta lleno de estos
Con una buena planificación y una actitud respetuosa, tu visita a Q’eswachaka será mucho más enriquecedora.
Historia del puente Q’eswachaka
La construcción del Puente Q’eswachaka se atribuye a la época de los incas Lloque Yupanqui, Mayta Cápac o Inca Roca, como parte del Qhapaq Ñan, la gran red de caminos que conectaba la ciudad del Cusco con diferentes pueblos del Tahuantinsuyo.
Durante los siglos XVII y XVIII, el Puente Q’eswachaka formó parte del antiguo corregimiento de Canas y Canchis, una zona administrada en distintos periodos por autoridades como Francisco Carvajal y Vargas, Gregorio de Viana y Miguel de Santiesteban.
En los años sesenta y setenta del siglo XX, las comunidades locales dejaron de renovar el puente después de que se construyera una estructura metálica más sólida y segura a pocos metros de distancia. Con el tiempo, el puente cayó en desuso y la tradición permaneció inactiva durante 12 años.
Según los relatos locales, durante ese periodo las comunidades comenzaron a enfrentar sequías, heladas, fuertes vientos que dañaban los techos de paja de sus viviendas, enfermedades y la muerte de sus animales. Muchos interpretaron estos hechos como una señal de la Pachamama, por lo que decidieron retomar la renovación anual del puente.
Hasta hace algunas décadas, el Puente Q’eswachaka se reconstruía cada año en enero, uno de los meses más lluviosos y tormentosos de la zona. Sin embargo, debido al peligro de trabajar durante esa temporada, la renovación fue trasladada a junio. Según la memoria local, este cambio ocurrió después de que un joven muriera alcanzado por un rayo durante una fuerte tormenta en enero.
En 2009, el Instituto Nacional de Cultura del Perú declaró el ritual de renovación del Puente Q’eswachaka como Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento que antecedió a su posterior inscripción por la UNESCO en 2013.

El gran puente del Apurímac mencionado en las crónicas
Un ejemplo de lo que ocurrió con otros puentes incas fue el gran puente colgante del Apurímac, cerca de la actual zona de Curahuasi. Por sus dimensiones, se cree que pudo haber sido uno de los puentes más impresionantes del mundo inca. El cronista Garcilaso de la Vega lo mencionó en sus Comentarios Reales, describiéndolo como una gran estructura de alrededor de 200 pasos. Cieza de León describió la dureza del camino y las grandes plataformas que sostenían este tipo de estructuras en medio de una geografía desafiante.
Con el paso del tiempo, el tránsito comenzó a desviarse hacia un puente moderno construido en una zona de acceso más fácil. Según el investigador Brian Bauer, el antiguo puente dejó de utilizarse alrededor de 1880.
Cuando visitó el lugar en 1987, encontró apenas algunos rastros de lo que alguna vez fue esta gran obra de ingeniería. Partes del camino habían caído al río, el túnel estaba erosionado, y las plataformas y torres que sostenían el puente habían sido desgastadas por el tiempo y la fuerza del Apurímac.
Esta historia nos ayuda a entender por qué Q’eswachaka es tan especial. Muchos puentes incas no desaparecieron de un día para otro; se fueron perdiendo cuando dejaron de renovarse. Q’eswachaka, en cambio, sigue vivo porque sus comunidades continúan renovando cada año el conocimiento que lo hace posible.
Curiosidades sobre el Puente Q’eswachaka
- El puente se encuentra suspendido a unos 30 metros sobre el río Apurímac.
- Los maestros chakaruwak transmiten sus conocimientos a hijos, sobrinos y nuevas generaciones de la comunidad.
- Al finalizar la renovación, las comunidades celebran con danzas, chicha y música tradicional como la cashua, un género andino típico de la zona.
- Algunas leyendas locales cuentan que el río Apurímac posee una energía femenina, asociada con una sirena o espíritu que habita en sus aguas.
- Algunas fuentes históricas señalan que dañar un puente podía ser castigado incluso con la muerte en el tiempo de los incas.
- Según la tradición local, algunas labores del tejido principal son realizadas únicamente por hombres si es realizado por las mujeres se cree que atraerían la q’encha (“mala suerte” en quechua)
- Durante la renovación, los hombres suelen vestir pantalones y chaquetas de lana de alpaca hilada artesanalmente, mientras que las mujeres lucen sombreros y faldas tradicionales de colores vivos.

Preguntas Frecuentes
El Puente Q’eswachaka se renueva cada año en junio. Las fechas exactas pueden variar según el calendario local, pero la ceremonia suele realizarse alrededor de la segunda semana del mes. Si quieres asistir al festival de renovación, te recomendamos confirmar las fechas antes de planificar tu visita.
Aunque inicialmente las fechas oficiales estaban previstas del 11 al 14 de junio de 2026, el evento fue postergado días antes debido a coordinaciones internas entre las comunidades participantes. De manera excepcional, este año la renovación del puente Q’eswachaka se realizará del 2 al 4 de julio, mientras que el festival folclórico se celebrará el 5 de julio, con música, danzas y tradición comunitaria.
Sí. Normalmente, los visitantes pueden cruzar el Puente Q’eswachaka. Sin embargo, durante el festival de renovación, algunas zonas pueden tener acceso restringido mientras las comunidades reconstruyen el puente.
Sí. Visitar Q’eswachaka merece la pena, especialmente si te interesa la cultura andina, la historia inca y las tradiciones vivas. Este puente permite conocer de cerca la ingeniería inca, la organización de las comunidades quechuas y una tradición viva que se mantiene hasta hoy.
Sí, visitar Q’eswachaka es seguro. Solo te recomendamos viajar con buena planificación, respetar las indicaciones locales y tener cuidado al cruzar el puente, especialmente si sufres de acrofobia.
Q’eswachaka se encuentra a unos 158 km (98.178 millas) de Cusco por la ruta más directa. El viaje toma alrededor de 4 horas por tramo, por lo que debes considerar unas 8 horas en total entre ida y vuelta.
No hay restaurantes turísticos establecidos cerca del puente. Si visitas Q’eswachaka en cualquier época del año, lo mejor es llevar algo de comida. Durante la semana de renovación, sí puedes encontrar puestos de comida cerca de la zona del festival.
Además del puente, el recorrido permite conocer la casa de Tupac Amaru y las cuatro lagunas altoandinas: Pomacanchi, Acopia, Asnaqocha y Pampamarca. En la ruta también destaca las Grutas de Karañahui y el volcán Pabellones, una formación natural que añade un toque paisajístico especial a esta experiencia cultural cerca de Cusco.
El último puente Inca de Cusco te espera
Si te encuentras en Cusco y dispones de tiempo, te recomendamos reservar un día de tu viaje para visitar el impresionante Puente Q’eswachaka. Es una experiencia enriquecedora que te sumerge en la riqueza cultural y te permite apreciar la dedicación y el amor con el que la comunidad cuida y preserva su patrimonio.
Mientras caminas por el puente, podrás sentir la energía y la historia que fluyen a través de sus cuerdas y pilares. Contempla la artesanía cuidadosa y el trabajo en equipo que se necesita para mantener esta maravilla arquitectónica en pie. Atrévete a descubrir lo que pocos han visto y regálate un día memorable explorando el Puente Q’eswachaka.
Te garantizamos que te llevarás recuerdos imborrables y una apreciación más profunda por la herencia ancestral de los incas.
Escrito por: Hillary Cristina Quispe





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